2013/06/10

Renovar el frontón de la democracia



Artículo de Iñigo Bullain Publicado en Deia, Jueves, 30 de Mayo de 2013 -

Los partidos han demostrado ser capaces de articular las sociedades de posguerra, pero están demostrando carecer de recursos, ética y visión para dirigir las sociedades del siglo XXI
 El juramento del Juego de Pelota de junio de 1789 es uno de los eventos históricos de la democracia moderna. En aquel hermoso trinquete de Versalles au Jeu de Paume y a propuesta del Tercer Estado se constituyó la Asamblea Nacional. Allí debutó, tras el antecedente inglés, la democracia parlamentaria. Hoy, afortunadamente, el frontón de la democracia se ha universalizado. Una mayoría de unidades políticas se han configurado como Estados-nación, conforme a un modelo de democracia representativa. Sin embargo, azules y colorados, conservadores o populares, socialistas o progresistas, demócratas o liberales... las parejas políticas que con diversas denominaciones han dominado el juego han ido transformando el frontón de la democracia en un negocio: personal, familiar, clientelar, corporativo... Hoy, la crisis y la corrupción está carcomiendo la relación entre la democracia y los partidos políticos y afecta ya a la estructura institucional en sus distintas dimensiones estatales e internacionales.

Un penoso espectáculo que trae a la memoria pretéritos episodios que culminaron con la desaparición de numerosos jai-alai democráticos. Un panorama que invita a reflexionar sobre posibles vías para renovar la democracia; evitar la suspensión del partido o la clausura y cierre del local. Además de mejorar la formación y actividad de los agentes políticos, la reforma del juego democrático debe, en mi opinión, incorporar nuevos instrumentos políticos: meritocráticos, de insaculación y cibernéticos, que mejoren el sistema representativo y la participación política. Limitar a dos mandatos el ejercicio de cargos públicos resultaría una medida clave para desprofesionalizar la política...
 
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Iñigo Bullain. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

2 comentarios:

  1. Nuestros méritos están muy condicionados por las oportunidades que hemos tenido. La meritocracia exige un ingrediente previo: la igualdad de opotunidades.

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  2. Meritocracia?? De qué tipo? Si es sobre el suelo del frontón de la igualdad sí, si no a otro perro con ese hueso. Como afirma Owen Jones en Chavs: La demonización de la clase obrera (http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/chavs-la-demonizacion-de-la-clase-obrera)"El mero hecho de que un político provenga de un entorno privilegiado no le incapacita para empatizar con los que son meros afortunados, Pero las probabilidades de que entienda la realidad de clase trabajadora son , inevitablemente, considerablemente menores"

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