2013/06/13

"La necesaria "refundación" de los partidos políticos en España.



Los partidos políticos, calificados ya en su día como el mal necesario para el funcionamiento de nuestras democracias, deben ser "refundados" en España. Así parecen demandarlo los ciudadanos, que no dudan en situar a los partidos y a la clase política en general en el tercer puesto del ranking de problemas principales que aquejan a nuestro país. A esa percepción han coadyuvado, sin duda, un sinfín de comportamientos que han venido manteniendo los partidos en los últimos años y cuyas consecuencias más inmediatas se han proyectado sobre las instituciones en las que están representados o en las que participan para designar a sus miembros.

Si queremos recuperar la esencia de dichas instituciones, si queremos regenerar el funcionamiento de la democracia representativa, los partidos políticos (imprescindibles, por otro lado, para reducir la diversidad presente en la sociedad), han de revisar la forma de reclutar a sus líderes, su funcionamiento interno, su sistema de financiación, sus códigos de conducta o su forma de relacionarse con la sociedad, entre otros extremos.


Necesitamos una nueva forma de hacer política, que dignifique a los que la hacen, construya sobre los elementos que unen (en lugar de sobre las diferencias) y persiga, de verdad, el bienestar del mayor número posible de ciudadanos.

Necesitamos nuevas actitudes públicas, una recuperación de virtudes cívicas y un nuevo lenguaje. La democracia representativa necesita ser salvada de ciertos comportamientos de sus representantes y no me refiero solo a los que constituyen casos de corrupción u otras conductas ilícitas.

La crisis en que nos hallamos sumidos no es tan sólo una crisis económica, sino institucional y de valores. La catarsis debe venir desde dentro del sistema. Los ciudadanos ya han comenzado la suya particular. Ahora le toca el turno a la clase política y a los partidos en que se agrupa."

 Texto de Olga Herráiz

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