2013/06/04

Ideas sobre la crisis actual y la representación política.


El punto de partida de análisis de la situación actual conforme a los datos demoscópicos que repetidamente se nos muestran, no puede ser otro que la constatación del evidente desprestigio de las instituciones y de los operadores jurídico-políticos que las ocupa.

Paralelamente se produce un proceso de destrucción dialéctico de lo “público” que esconde obviamente un mensaje interesado al tratar de prestigiar toda iniciativa ajena al Estado y al interés general.



A mi modo de ver, resulta difícil de admitir como posición realista la asunción de esquemas antitéticos a los asumidos por las democracias contemporáneas desde las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII. En otras palabras, no es posible una verdadera democracia sin partidos políticos, ni es posible ni viable que se susciten esquemas basados exclusivamente en la democracia directa, esto es, sin la existencia de representantes políticos e instituciones representativas.

En este punto del debate, me parece evidente que es preciso acudir a una necesaria mejora institucional tanto de los principales operadores del sistema: los partidos políticos, como de las más relevantes instituciones representativas electas: parlamentos y órganos de la democracia local. Además, cabría plantearse la existencia de otros de más difícil comprensión social, y que no hacen más que redundar en complejidades administrativas y de comprensión del sistema (Diputaciones Provinciales o Comarcas).

Los cambios propuestos han de estar centrados en la transparencia institucional y en la necesaria rendición de cuentas ante la ciudadanía mediante el reforzamiento de las instituciones de control y de participación popular. Todo ello requiere necesarias reformas normativas en la legislación de partidos políticos, electoral y en los propios reglamentos parlamentarios, sin perjuicio de reconocer la necesidad de un cambio general de las mentes que posibilite un modus operandi más eficiente y menos sometido a inercias predemocráticas.

Texto enviado por Xose Antón Sarmiento Méndez (Letrado Oficial Maior Parlamento de Galicia)

2 comentarios:

  1. Afirmar que "no es posible una verdadera democracia sin partidos políticos" y afirmar que "no es posible viajar al sol" no son la misma cosa. Si partimos de afirmaciones que no hacen sino autolimitarnos y perpetuar el status quo, será un debate muy aburrido.

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  2. En esta cuestión, como en tantas, el carácter abstracto y aséptico de la mera reflexión teórica (que es por supuesto imprescindible) termina por convertirla en tediosa o fútil. ¿Por qué no trabajar también con ejemplos concretos? Ahí va uno:
    Los reglamentos parlamentarios prevén con carácter general la comparecencia, normalmente ante las Comisiones, de cualesquiera personas para informar sobre los asuntos de su competencia. Muchos de ellos lo prevén además de forma específica en el marco del procedimiento legislativo. Pues bien: ¿cuántas veces se utiliza este mecanismo? Si el Parlamento tramita una ley que prohibe una actividad potencialmente dañina para el medio ambiente ¿no deberían comparecer los mejores expertos en la materia? O si se tramita la creación de un centro universitario privado ¿no deberían comparecer sus promotores, o los representantes de los centros públicos preexistentes?
    Pues lo habitual es que no comparezca nadie, o que, a lo sumo, se pida la comparecencia de los miembros del gobierno responsables del proyecto.

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